sábado, 7 de mayo de 2011

Analogías

Anteayer encontré debajo de la cómoda de mi habitación un adaptador que me ha salvado la vida en el momento adecuado. Hacía casi dos años que no sabía de él.
A mí me hace gracia, primero porque apareció en el momento justo,
segundo porque se llama "burn, intense energy (marca registrada)".
A cambio perdí mi pendiente de plata.
A mí me hace llorar, perder mi pendiente de plata. Mi favorito.
Pero ahora está debajo de la cómoda y ya no hay retorno.

Qué curioso, la vida es una clara analogía.
En realidad es lo mismo, tan o más humillante.
Encuentras algo que necesitas en ese momento concreto
pero renuncias, siempre renuncias.
Y son renuncias cruciales, pérdidas gravemente mortales,
dolorosas y trágicas.

Pérdidas de plata.

Porque solo hay una vida, y solo hay un camino.
Y es que un simple adaptador no se puede comparar a un altamente cargado de valor sentimental pendiente de plata, lo que nadie imagina es que tal vez el adaptador sea una basura, pero conduzca a algo, a algo quizás mejor (pero qué digo) que un pendiente de plata.

No, imposible.

Pero y si me pongo a buscar como una loca.
Y si encuentro el pendiente.
Y si tengo el adaptador, con sus consecuencias,
y el pendiente de plata.

Y si, y si, y si.
Sí.
¿Sí?

1 comentario:

  1. ¡SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!

    Puedes tenerlo todo, chiquitina.
    Solo hay una vida, de acuerdo, pero hay también tantos caminos como puedas imaginar.

    Ahora ya tienes el cachivache ese, quizás no precioso a simple vista, pero que puede sacarte a flote en innumerables ocasiones.
    Ve a por tu pendiente de plata, ¡MALDITA SEAAA!

    ResponderEliminar