miércoles, 15 de febrero de 2012

Ego, hic et nunc

El centro del universo: "ego, hic et nunc."
Todas las respuestas.

A mí eso del "carpe diem"
hace tiempo que se me quedó pequeño, ridículo, adolescente.

"Ego, hic et nunc" no es una presuntuosa filosofía de vida,
es la vida.

No hay más. Es la crudeza más absoluta, el más hiriente desengaño.
La vida son esas tres cosas.

El tiempo no existe, el espacio (el gran espacio que es la Tierra,
con sus rincones) no existe.
Todo en lo que siempre creímos, todo por lo que luchamos.

Si tú te marchas a otro lugar, lejos o cerca,
para mí no existes. Lo siento, es el eje del universo,
no yo.

Para el ser humano solo existe el "hic", el resto del mundo,
desde el país más alejado hasta la habitación contigua,
son recuerdos o conjeturas.
Para él solo existe el "nunc", el tiempo pasado o futuro,
sea hace diez años, dentro de diez años o hace dos segundos,
dentro de dos segundos, no existe. Tan solo son, como en el "hic",
esencia de recuerdos, cercanos o lejanos, de previsiones, de deseos.

De todo lo que no es real. Y no me sorprende ser solo yo, ser solo aquí,
ser solo ahora. No me sorprende la hermosa oquedad de la vida.

Ni que los niños presuntuosos, creyendo haber encontrado la libertad,
sigan una filosofía que tan solo es la prueba
de la estupidez humana, del engaño de la vida que presenta la ilusión
de que la condena es un premio,
las cadenas un símbolo de liberación.

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